ALGUNAS CLAVES SOBRE EL ESTRÉS

El estrés se define como una respuesta de los organismos ante demandas internas o externas que resultan amenazantes y que se pone en marcha de manera automática para hacerles frente.

A pesar de la mala prensa que tiene, el estrés en sí mismo no es malo, es necesario. A nivel biológico el estrés ha conseguido que nuestra especie sobreviva millones de años; gracias a él hemos reaccionado a tiempo ante los peligros de la naturaleza o de animales salvajes.

Estrés - AASAFEn la vida cotidiana un determinado nivel de estrés puede resultar beneficioso para motivarnos, es el “estrés bueno” que nos revitaliza, nos activa y produce sensaciones placenteras a la persona, como la percepción de éxito, de recompensa, de amor o de superación de los retos. Como cuando estamos preocupados por una reunión de trabajo y esta preocupación nos obliga a dedicarle el tiempo suficiente para prepararla bien. Hasta aquí todo bien, tenemos algunos problemas, pero nos vemos con capacidades suficientes para hacerles frente. Sin embargo, cuando el equilibrio entre las demandas interiores o exteriores y nuestros recursos se rompe, aparece el estrés “malo”, lo que comúnmente conocemos como “estar estresados”.  Este es el estrés que produce enfermedades y conlleva una serie de cargas y sufrimientos que sobrepasan la capacidad de afrontamiento de la persona, provocándole reacciones de ansiedad y depresión.

En la respuesta de estrés influyen tanto los acontecimientos que lo provocan como nuestra manera de confrontarlos, nuestra personalidad, nuestra biología y nuestra manera de pensar.  Para nuestra salud es mucho más perjudicial el estar sometidos durante años al estrés crónico de una mala relación de pareja o de un trabajo que se odia, que una desgracia puntual, incluso nos afectan más a nivel físico los pequeños disgustos diarios durante largos periodos de tiempo. Como consecuencia de este estrés prolongado las personas a menudo tienen problemas de memoria y disminuye su capacidad de atención, dificultando la toma de decisiones y disminuyendo aún más las capacidades del individuo para enfrentarse a los problemas, creándose así un círculo vicioso que provoca aún más estrés.

¿Y QUÉ PODEMOS HACER?

Tenemos que tener en cuenta que no podemos escapar de todas las situaciones estresantes que hay en la vida, ni tan siquiera a menudo las podemos prevenir, pero sí podemos aprender de ellas y ver que si aquello que hacemos o pensamos no nos está ayudando, deberemos cambiarlo. Nos puede ayudar aprender a regular nuestras emociones y nuestra autoestima, abrir nuestra mente hacia lo nuevo, tener sentido del humor y sobre todo, mantener una perspectiva optimista, pensando en el futuro no como en una fuente de problemas sino como en una lista de posibilidades.

 

UNAS PINCELADAS SOBRE LA ANSIEDAD

La mayoría de trastornos psicológicos presentan componentes de ansiedad, pero empecemos por el principio.

¿QUÉ ENTENDEMOS POR ANSIEDAD?

De manera general, por ansiedad nos referimos a todos aquellos componentes que causan malestar o inquietud, tanto psíquica (pensamientos negativos, dudas, rumiaciones) como física (palpitaciones, temblores, sensación de ahogo, etc…).

Según los expertos, es una reacción que surge como efecto de la percepción del miedo. El miedo es una emoción básica, como la alegría, la ira o la tristeza, que se activa cuando existe un estímulo externo amenazante o peligroso para la persona; la ansiedad, sin embargo, aparece sin necesidad de que haya estímulos externos, incluso sucede más a menudo ante estímulos internos, como sensaciones del cuerpo o pensamientos, muchas veces difíciles de identificar y sin ser peligrosos para el que los padece. No es un fenómeno unitario, implica por lo menos tres componentes:

  1. Subjetivo-cognitivo, es el componente central, relacionado con la propia experiencia interna y depende de la evaluación subjetiva de los estímulos relacionados con la ansiedad.
  2. Fisiológico-somático, un componente de tipo biológico que conlleva incrementos en la activad del sistema nervioso autónomo (sudoración, dilatación pupilar, temblor, palidez facial, taquicardia, hiperventilación…). Estos cambios se viven de manera muy desagradable.
  3. Y un componente motor que correspondería a nuestra respuesta ante el estado de ansiedad, la mayoría de las veces de huida y evitación.

Cuando nos referimos a la ansiedad estaríamos hablando de un miedo no resuelto y con poco valor adaptativo. Por ejemplo: es útil tener miedo a un león pues con la reacción de miedo se activa nuestro sistema de alerta (escape-huida) y salvamos nuestra vida. Sin embargo, no es útil la reacción de ansiedad, el miedo se activa de la misma manera, pero delante no tenemos un león, tenemos situaciones de la vida cotidiana, de las que seguramente no debemos escapar, pero nuestro cerebro las interpreta como gravemente amenazantes y en la mayoría de veces nos paralizamos, igual que lo estaríamos antes un león.

El trabajo frente a la ansiedad debe ir dirigido en primer lugar a comprender que nuestro miedo no es un miedo real, sino que es un miedo desproporcionado. El segundo paso fundamental es afrontar nuestros miedos, si los evitamos caemos en la trampa de darles el poder de controlarnos y no que nosotros los controlemos a ellos. No es un trabajo fácil, pero se puede lograr.

 

En palabras de Rabindranath Tagore “La lección más importante que puede aprender el hombre en la vida no es que en el mundo existe el miedo, sino que depende de nosotros sacar provecho de él y que nos es permitido transformarlo en valor”.

 

FIBROMIALGIA

La fibromialgia es una enfermedad reumática, crónica y compleja. Según los criterios de la OMS, de etiología desconocida y por ello el tratamiento farmacológico es sólo sintomático. El paciente sufre una serie de síntomas como dolor musculo-esquelético generalizado acompañados de cansancio, problemas digestivos, insomnio, depresión o estados de ansiedad y falta de concentración, que alteran significativamente su calidad de vida.
Aunque se desconoce el origen de la fibromialgia, las investigaciones sugieren que hay algún tipo de alteración en el sistema nervioso central que es responsable del aumento de la sensación de dolor.

A día de hoy ningún tratamiento es curativo o puede considerarse la “panacea”. No obstante, un abordaje multidisciplinar y adaptado a las características de cada paciente tiene más garantías de éxito. Con esto es necesario encarar un tratamiento integral, donde se trate no la enfermedad sino al paciente como un ser integrado teniendo en cuenta su estado físico, emocional y nutricional. Es muy importante que el paciente sea protagonista de su propia rehabilitación.

En los últimos años ya hay evidencias científicas de la eficacia de las terapias alternativas para complementar la medicina convencional y así, mejorar el bienestar general de las personas.
Dentro de estas terapias complementarias para mejorar la salud, cabe destacar las terapias de integración Cuerpo-Mente en las que se realizan los ejercicios tomando consciencia de la respiración y del cuerpo, armonizando así todo nuestro organismo. En nuestra asociación practicamos Health Qigong (Chi Kung para la salud), técnicas de meditación/relajación, Hatha Yoga y Coherencia Cardíaca o Biofeedback. Estas terapias de integración las utilizamos desde hace varios años con muy buenos resultados.

Te invitamos a probar éstas y otras terapias que seguramente te ayudarán a sentirte mejor aumentando tu vitalidad y tu calidad de vida.


Para mayor información sobre la fibromialgia, te ofrecemos la siguiente documentación:

GUÍA DE DEBUT EN FIBROMIALGIA de la Asociación Divulgación de la Fibromialgia y

QUÉ ES LA FIBROMIALGIA? de la Sociedad Española de Reumatología